septiembre 27, 2014

(Ídem)

Los vecinos se mostraron muy sorprendidos cuando recibieron la noticia de que el inquilino del ático cuarta había sido arrestado por suplantación de identidad. Ante los medios que se agolpaban en las cercanías del portal, unos declararon que era un tipo correcto que disimulaba con elegancia las alturas de su éxito como abogado, otros que era una niña muy dulce que apenabas lloraba antes de ir al colegio, y los últimos, que pese a su avanzada edad, hacía por mantenerse activo en los círculos sociales de las entidades de barrio, donde, de un modo u otro, era muy conocido.

septiembre 09, 2014

Reentrada

Se ha escuchado un "zut" en las afueras de Pueblo y para allá que han ido los vecinos. Y era que AR.8080K, el pequeño cuerpo celeste, había caído finalmente muy cerca de la gran cruz blanca que los Ciencia dibujaron en el suelo, en avanzado cálculo de trayectoria y precipitación. Se acordonó la zona durante el tiempo necesario para que los Ciencia le pudieran tomar imágenes, lo sometieran a medidor géiger, le espectroscopiaran su luz y le midieran los tamaños, para gran decepción del Progreso: AR.8080K había ido perdiendo materia en su fulgorosa entrada, y ahora era demasiado insignificante como para poder ser mejor analizado, expuesto o vendido. Unos y otros se despreocuparon de él. Los Ciencia volvieron a su laboratorio y los vecinos, a sus verdades.  Colasín huyó de todos ellos, y se acercó inadvertido hasta el impacto. AR.8080K humeaba, del rojo más oscuro posible. Colasín le soplaba suave y le preguntaba bajito:
-¿Estás bien?

septiembre 04, 2014

Pachutto

-¡Tierra! ¡Tierra! -decía Pachutto, encaramado en lo alto de un poste telefónico. Desde niño que quiso ser marino, pero todo lo que consiguió fue quedarse en loco, así que no era raro verlo deambular por entre las calles de Hozfoces creyendo descubrir nuevas islas remotas, huyendo de imaginarios asaltos piratas o enseñando a los niños los mejores nudos de la mar lejana.

-¡Tierra! ¡Tierra! -le oían decir los vecinos, ajenos al interior de su cabeza.

-¡Tierra! ¡Tierra! -gritaba Pachutto, señalando lontananza, sin que nadie le diera la misma razón que le quitaron por loco.

-¡Tierra! ¡Tierra! -fue lo último que se oyó en Hozfoces, antes de que la montaña vecina se le echara encima.

septiembre 02, 2014

Biblioteca

Lo primero que uno puede leer cuando llega a la Biblioteca de Municipio son las letras huecograbadas en una placa de metal, bien visible y bien lustrada. En ellas se da cuenta de que el día Fecha se inauguró la Biblioteca gracias al esfuerzo de
el alcalde y equipo de gobierno del Ayuntamiento de Municipio
el Consejo para el Desarrolo de las Artes en Comarca
el Patronato de Promoción Cultural de Provincia
el muy Honorable presidente de Autonomía
el Ministerio de Cultura de Estado
el Programa Conjunto de Desarrollo Educativo de Mercado Común
y la red de Entidades Locales de Divulgación del Conocimiento de Continente.
No hay placa para los que de verdad pusieron dinero, ni para los que de verdad pusieron el Arte.

agosto 29, 2014

Giaco

De todas las piedras que la multitud arrojó sobre la comitiva, sólo la que salió del brazo de Giaco Bruletto impactó de lleno en las fauces del Presidente. En pocas horas, la piedra había sido recogida y analizada, y Giaco había sido identificado, llevado a declarar frente al tribunal popular de guardia y condenado a veinticuatro años y un día de prisión incondicional, culpable de puntería.

agosto 26, 2014

Assina

A los seis años de nacer, Assina Graça dos Olheus, la niña milagro, ya había fallecido; a los siete años sanó la primera neumonía y a los once ya figuraba Santa. A los trescientos años, Bélopolis, la barriada que la vio llegar al mundo, decidió rendir justo homenaje a su hija pródiga reuniendo en un único espacio expositivo todas las reliquias que de la niña se representaban en las diversas regiones del país. El catálogo de la exposición "Santa Assina: 300 años de sanaciones" inventariaba:
una oreja izquierda
tres pestañas
seis mechones de pelo negro
un mechón de pelo rubio
cincuenta y dos piezas dentales
dos pulgares derechos
catorce fragmentos de piel diversa
cinco globos oculares
y una pezuña, todo ello en perfecto estado de conservación. La muestra tuvo un amplio respaldo popular y recibió la visita de la práctica totalidad de los belopolitanos, quienes coincidían en afirmar que, Santa o no, no cabía duda de que, visto lo visto, Assina fue un ser extraordinario.

agosto 10, 2014

El arca de los tesoros.

El día marcado por el Uno en los cielos era llegado. La gran mole de madera y brea esperaba encallada en mitad de las tierras y las nubes, de tan negras hollín, amenazaban algo más que lluvia. Las parejas -una de cebras, una de flamencos, una de sapos, una de...- formaban una larga cola hasta más allá de la vista y de los médanos. Antes de entrar en el arca pasaban una a una al interior de la tienda de Noé, decorada con telas púrpuras y cordones dorados. Allí entregaban, bien en odres de cuero o en cestillos de papiro, el precio convenido por resultar ellos, y no otros, los elegidos. Las escrituras nos cuentan que Noé era un hombre bueno, pero nada nos dicen de que fuera tonto.

agosto 06, 2014

Mundii

Los primeros mundii en llegar fueron los Metales. Recorrían las calles y avenidas de las ciudades, los graneros y trasteros de los pueblos, las minas y las pozas de los campos, y se hacían con los caminos de los trenes, los cables del teléfono y los hierros de las ventanas. Tras los Metales llegaron los Maderas, quienes se hicieron con los muebles de las casas, los bancos de las plazas y las cercas de las fincas. Los Maderas dieron paso a los Vidrios, y estos a los Pétreos, y tras ellos vinieron los Plásticos, los Especies, los Deseos, los Sueños y los Esperanza. Tras ellos, nada.

agosto 05, 2014

Basta la arena

«Con tiempo bastante, basta un palmo de arena para secar al más grande de los mares», solía decir abuela, con la vista fija en la playa. El chico asentía, y se abstraía en las caprichosas formas que dejaba el agua cuando huía al Sol, en aquellos archipiélagos diminutos, los sistemas planetarios de anillos concéntricos, los bichobola roscados que de tanto apretarse acababan por hacerse puntito, y de puro puntito se hacían un granito más. 
El chico pasó y el verano ya no era, ni era la playa, y todo el mar que quedaba era nuevo en sus ojos, recordando a su abuela. «Con tiempo bastante...», recordaba. Sus ojos lloraban, y él se esforzaba, paciente, en mirarse al espejo. Setenta y dos años más tarde, frente a aquel mismo espejo, aquellos ojos acababan por tragarse el mar, y se secaban del todo. 

julio 31, 2014

Valor.

«Mígrame a los ojos», dijo ella con un peculiar acento franco-eslavo en su voz. Y él, tan solícito y bien mandado como era, corrió presto a preparar las maletas.