agosto 10, 2014

El arca de los tesoros.

El día marcado por el Uno en los cielos era llegado. La gran mole de madera y brea esperaba encallada en mitad de las tierras y las nubes, de tan negras hollín, amenazaban algo más que lluvia. Las parejas -una de cebras, una de flamencos, una de sapos, una de...- formaban una larga cola hasta más allá de la vista y de los médanos. Antes de entrar en el arca pasaban una a una al interior de la tienda de Noé, decorada con telas púrpuras y cordones dorados. Allí entregaban, bien en odres de cuero o en cestillos de papiro, el precio convenido por resultar ellos, y no otros, los elegidos. Las escrituras nos cuentan que Noé era un hombre bueno, pero nada nos dicen de que fuera tonto.

agosto 06, 2014

Mundii

Los primeros mundii en llegar fueron los Metales. Recorrían las calles y avenidas de las ciudades, los graneros y trasteros de los pueblos, las minas y las pozas de los campos, y se hacían con los caminos de los trenes, los cables del teléfono y los hierros de las ventanas. Tras los Metales llegaron los Maderas, quienes se hicieron con los muebles de las casas, los bancos de las plazas y las cercas de las fincas. Los Maderas dieron paso a los Vidrios, y estos a los Pétreos, y tras ellos vinieron los Plásticos, los Especies, los Deseos, los Sueños y los Esperanza. Tras ellos, nada.

agosto 05, 2014

Basta la arena

«Con tiempo bastante, basta un palmo de arena para secar al más grande de los mares», solía decir abuela, con la vista fija en la playa. El chico asentía, y se abstraía en las caprichosas formas que dejaba el agua cuando huía al Sol, en aquellos archipiélagos diminutos, los sistemas planetarios de anillos concéntricos, los bichobola roscados que de tanto apretarse acababan por hacerse puntito, y de puro puntito se hacían un granito más. 
El chico pasó y el verano ya no era, ni era la playa, y todo el mar que quedaba era nuevo en sus ojos, recordando a su abuela. «Con tiempo bastante...», recordaba. Sus ojos lloraban, y él se esforzaba, paciente, en mirarse al espejo. Setenta y dos años más tarde, frente a aquel mismo espejo, aquellos ojos acababan por tragarse el mar, y se secaban del todo. 

julio 31, 2014

Valor.

«Mígrame a los ojos», dijo ella con un peculiar acento franco-eslavo en su voz. Y él, tan solícito y bien mandado como era, corrió presto a preparar las maletas.

julio 30, 2014

Recreación del Mundo.

-Antes de haber nada todo era blanco y frío, vasto y yermo, hasta que al primer niño se le ocurrió formar una bola de nieve entre sus manos y dejarla rodar por aquella infinita ladera del vacío. La bola fue haciéndose más y más grande, y cuanto más grande se hacía, más cosas le ocurrían: tanto giró y giró que con el calor liberado en la fricción contra la superficie de rodamiento parte de la bola se derritió, y así nacieron los océanos, y con sus aguas llegaron los primeros peces, y con ellos los primeros pájaros pescadores, y con ellos los árboles donde posarse, y con los árboles la madera, las chimeneas y el calor de hogar bastante como para que pudiéramos venir al Mundo, y con nosotros todo esto que ves y conoces.
-¿Y así dices que empezó todo?
-Tal cual lo cuento.
-¿Y entonces de dónde salió el primer niño?

-Bueno, eso ya que te lo cuente tu madre, Goyito.

julio 25, 2014

Lo que no viene en libros.

La tarea es metódica, pormenorizada y hasta cierto punto enfermiza. Consiste en recorrer uno a uno todos los libros de la enorme librería que, de solado a sofito, y de puerta a puerta, ocupa la amplia pared del comedor (los techos son altos y la naturaleza, caprichosa: debe hacer uso de un taburete plegable y protésico para llegar a los ejemplares más lejanos). Los desnuda del abrigo de la librería con la mano izquierda, toma con la derecha el marcador de la página donde lo dejara otrora y lo vuelve a colocar, al buen tuntún, unas cuantas páginas más allá, sin reparo o atención a lo que en ellas se esconda. Cuando un marcador ya ocupa las páginas finales, lo recoloca de nuevo entre las primerizas. Así con uno, con el siguiente, y con todos ellos, en una empresa que apenas le deja tiempo libre para el sustento y para visitar muy de tarde en tarde a familiares y amigos. Cuando alguno de ellos le pregunta qué es lo que anda leyendo ahora, les contesta ufano que un poco de todo pero que, principalmente, mucha ficción.

julio 23, 2014

Ninfa.

El encuentro con la ninfa fue tan fugaz como lleno de júbilo.
-¿Volveré a verte? –preguntó el niño cuando ya fue la hora de volver al camino. La ninfa se sumergió en el río y al poco asomó de él con unos tallos verdes aprisionados entre los dientes. Los trenzó hábilmente y los dispuso alrededor de la muñeca del chico, sellando la vuelta con uno, dos y tres nudos.
-Vuelve en tres años con esta misma pulsera intacta, y me hallarás –dijo antes de hacerse una con las aguas.
Tres años después, el chico recordó el sueño y se acercó hasta aquella misma orilla. Esperó en vano todas las horas de luz y con la pronta noche se dio por vencido. Deshaciéndose de los nudos y de la pulsera entera, se prometió que en adelante escogería mejor en qué creer.

julio 13, 2014

Frappo

Frappo, el niño basurillas, ha encontrado la guitarra entre restos de vajilla, periódicos del ayer y botellas de plástico sin color que con la edad se van volviendo amarillas o azules o verdes. La lleva de la mano hasta un montículo de escoria más allá y se sienta con ella sobre un ladrillo polvoriento. “¡Haré una canción!”, dice, y las palabras le saben a fruta fresca. Pero la guitarra lleva demasiado tiempo siendo vieja y con cada nota van saltando una tras otra todas sus cuerdas: plink clonk tlink clank plunk tlonk. “¿Y ahora?”, se dice Frappo, con media sonrisa. “¡Ah! ¡Ahora le pondré letra!”. Y la sonrisa es entera y llena de miel.

julio 06, 2014

La casita de enfrente.

Han ocupado la mañana entera cerrando la casita de enfrente. Es una casita blanca con detalles cerúleos, amable, perenne en mis recuerdos de infancia, con tres ventanas y una puerta ladeada en la calle principal y un ventanal enorme y dos pequeños balcones en la trasera. Han desencajado todas las aberturas de sus marcos y han cegado los paños con obra cerámica, sin preocupación alguna en el tratamiento de juntas o rebabas. Parece que quisieran que a la casa, aún a pleno día, tan solo entrara la luz de las noches. Han sellado también el orificio de la cubierta, el del rayo del treinta y seis, rematándolo con una chapa metálica malencajada entre las tejas, y el tiro de la chimenea ha quedado inútil, con tanto mortero como pusieron en las rejillas del sombrerete. Hasta el buzón, hábilmente encastado en la pared común al recibidor, ha recibido dos puntos de sutura, soldándolo para siempre. Me intriga saber qué premura les entró a los vecinos por cerrar la casita, y cómo harán ahora para salir de ella. 

julio 02, 2014

Como Él manda.

Y Dios, tras de un largo descanso, tomó conciencia del fracaso de la Creación, borró de un golpe de mente todo lo Existente y comenzó de nuevo, tal y como hiciera otrora: con el mismo espectáculo lumínico, la misma pareja protagonista y el mismo entorno paradisíaco, guardando cuidado, eso sí, de sustituir el germen de todo el Problema con un espléndido ejemplar de Árbol del Conocimiento del Bien y de lo Mejor.