enero 17, 2015

NIEVE

-Abuelo, hay nieve en el salón.
Se lo dijimos con todo el cuidado del mundo, apenas acompañando la voz con leves empujones de hombro. Abuelo, ajeno a la novedad, acababa de masticar el sueño, abría un ojo y con el otro a rastras se acercaba a las ventanas.
-Os tengo dicho que las dejéis cerradas -nos recriminaba, ajustando cierres y fallebas. Y nosotros decíamos que sí con las cabezas, mientras por los cristales veíamos a los niños del pueblo jugando a pelota en calzón corto, bajo el asfixiante Sol de agosto.

diciembre 28, 2014

Lo que todo locura.

Rompían los cristales del manicomio y saltaban dentro por las ventanas así abiertas. La señora Evriges los miraba de lejos y murmuraba, con viscosa sinceridad: «Hay que estar loco, para entrar ahí».

diciembre 13, 2014

La suerte.

La tradición es un pez viejo, cansado y desdentado, que se muerde la cola. Las mismas fechas, las mismas proezas míseras y Juvaro el lotero en su misma estampa aséptica tras el vidrio. 
«¿El de siempre?»
«El de siempre, Juvaro; ni preguntar.»
Veintiocho años jugando al mismo número como para cambiar ahora y que le toque a otro, que no hay mayor desgracia que la alegría ajena a costa de uno. Guardo el décimo de la Navideña en la cartera y me paso por Doña Flora, que en realidad se llama Abelia pero que como se dedica a negocios de flores y plantas tomó el nombre por el todo, y me llevo a casa un ciclamen blanco.
«Felicidades, Nena. Otro año juntos.»
Nena pone la misma cara de ilusión que puso su madre, lo recuerdo bien, cuando supo que la boda iba a ser en invierno. En Soria.
«¿Otro ciclamen?»
El tono apagado de surtidor de gasolina. Yo sé que a Nena le gustan, aunque le compre lo mismo en cada aniversario. Y van veintiocho ya. A ver si hay suerte.

noviembre 01, 2014

El detalle.

Al tres ya no, porque al tres se gana, y ya eran dos los años que Aliria había intentado ganar el concurso de disfraces de Fonteluce y dos los años que había pasado por él con pena y sin gloria. Así que ya llegaba el tres y era hora de presentar al mundo lo que la tuvo ocupada por los últimos once meses largos, después de asimilar que era la falta de detalle lo que la condenaba al ostracismo del reino de los premiados. Y detalle puso. Tanto que los congregados en la Escuela Superior de Artes Escénicas de Fonteluce tuvieron que emplear harto esfuerzo en contener el asombro que despertaba el disfraz de Aliria. Sí, un disfraz de castaña, como tantos otros. Pero había que fijarse. El detalle. Y fijándose uno veía cómo la castaña que era Aliria estaba encajada con precisión en su peludo erizo protector y que éste a su vez colgaba de una de las ramas más altas de un castaño, testigo rugoso, y que el castaño quedaba algo apartado del caminín que llega a Fonteluce desde Cerros de Foz, y que alejándose uno podía ver el pueblo entero, con sus gentes y construcciones: se veía el cuartel de Bomberos, la Plaza Mayor, el Mercado Central de Abastos y hasta el dicho Campus de los Estudios, promesa de último curso electoral y en el que sobresalía blanca y vertical la Escuela Superior de Artes Escénicas, donde por una ventanita se conseguía adivinar una rebosante Sala de Actos en la que hacía triunfal entrada una joven muchacha disfrazada de castaña, con tanto detalle como Ustedes ya conocen.

octubre 24, 2014

El poder

Corría la niña, feliz con sus años, por los arribas y los abajos de la finca familiar, profana copia en la Tierra del Paraíso mismo. Y se cruzaba con Miguel, el jardinero, y le lanzaba con fuerza:

«Crezcan de la piel de su calva, melenas profundas y largas»

O con Flora, ama de llaves:

«Véngase de nuevo el habla,  y haga de su boca palabras»

O con Jonás, el carretero:

«Hágase pues recta su espalda, y camine así hacen las tablas»

O con Bego, la panadera:

«Ilumine la luz sus ojos, y cuando abiertos véanlo todo»

Y Miguel y Flora y Jonás y Bego, que nunca fueron ni calvos ni mudos, ni cheposos ni ciegos, se contagiaban de la poderosa felicidad de la niña.

septiembre 27, 2014

(Ídem)

Los vecinos se mostraron muy sorprendidos cuando recibieron la noticia de que el inquilino del ático cuarta había sido arrestado por suplantación de identidad. Ante los medios que se agolpaban en las cercanías del portal, unos declararon que era un tipo correcto que disimulaba con elegancia las alturas de su éxito como abogado, otros que era una niña muy dulce que apenabas lloraba antes de ir al colegio, y los últimos, que pese a su avanzada edad, hacía por mantenerse activo en los círculos sociales de las entidades de barrio, donde, de un modo u otro, era muy conocido.

septiembre 09, 2014

Reentrada

Se ha escuchado un "zut" en las afueras de Pueblo y para allá que han ido los vecinos. Y era que AR.8080K, el pequeño cuerpo celeste, había caído finalmente muy cerca de la gran cruz blanca que los Ciencia dibujaron en el suelo, en avanzado cálculo de trayectoria y precipitación. Se acordonó la zona durante el tiempo necesario para que los Ciencia le pudieran tomar imágenes, lo sometieran a medidor géiger, le espectroscopiaran su luz y le midieran los tamaños, para gran decepción del Progreso: AR.8080K había ido perdiendo materia en su fulgorosa entrada, y ahora era demasiado insignificante como para poder ser mejor analizado, expuesto o vendido. Unos y otros se despreocuparon de él. Los Ciencia volvieron a su laboratorio y los vecinos, a sus verdades.  Colasín huyó de todos ellos, y se acercó inadvertido hasta el impacto. AR.8080K humeaba, del rojo más oscuro posible. Colasín le soplaba suave y le preguntaba bajito:
-¿Estás bien?

septiembre 04, 2014

Pachutto

-¡Tierra! ¡Tierra! -decía Pachutto, encaramado en lo alto de un poste telefónico. Desde niño que quiso ser marino, pero todo lo que consiguió fue quedarse en loco, así que no era raro verlo deambular por entre las calles de Hozfoces creyendo descubrir nuevas islas remotas, huyendo de imaginarios asaltos piratas o enseñando a los niños los mejores nudos de la mar lejana.

-¡Tierra! ¡Tierra! -le oían decir los vecinos, ajenos al interior de su cabeza.

-¡Tierra! ¡Tierra! -gritaba Pachutto, señalando lontananza, sin que nadie le diera la misma razón que le quitaron por loco.

-¡Tierra! ¡Tierra! -fue lo último que se oyó en Hozfoces, antes de que la montaña vecina se le echara encima.

septiembre 02, 2014

Biblioteca

Lo primero que uno puede leer cuando llega a la Biblioteca de Municipio son las letras huecograbadas en una placa de metal, bien visible y bien lustrada. En ellas se da cuenta de que el día Fecha se inauguró la Biblioteca gracias al esfuerzo de
el alcalde y equipo de gobierno del Ayuntamiento de Municipio
el Consejo para el Desarrolo de las Artes en Comarca
el Patronato de Promoción Cultural de Provincia
el muy Honorable presidente de Autonomía
el Ministerio de Cultura de Estado
el Programa Conjunto de Desarrollo Educativo de Mercado Común
y la red de Entidades Locales de Divulgación del Conocimiento de Continente.
No hay placa para los que de verdad pusieron dinero, ni para los que de verdad pusieron el Arte.

agosto 29, 2014

Giaco

De todas las piedras que la multitud arrojó sobre la comitiva, sólo la que salió del brazo de Giaco Bruletto impactó de lleno en las fauces del Presidente. En pocas horas, la piedra había sido recogida y analizada, y Giaco había sido identificado, llevado a declarar frente al tribunal popular de guardia y condenado a veinticuatro años y un día de prisión incondicional, culpable de puntería.